Roles

La página permite controlar y gestionar los privilegios de los usuarios mediante un mecanismo basado en roles.

Se pueden crear y reasignar todos los roles que se desee, aunque es recomendable proceder creando unos pocos e ir aumentando a medida que se necesiten.

En principio, los roles que se han creado son los siguientes:

  • Administrador (detenta todos los privilegios, aunque su actividad se restringe a la gestión de los aspectos informáticos del portal)
  • Organizador (un administrador sin la capacidad de modificar los parámetros informáticos)
  • Redactor (un ayudante del organizador: sus posibilidades de gestión y creación están limitadas, pero no las de redacción)
  • Autor (parecido a un redactor por libre, sin comisiones de los organizadores)
  • Moderador (usuario con capacidad para la moderación de contenidos)
  • Colaborador (ayudante, en principio, para las tareas de traducción de la plataforma y los contenidos)
  • Socio (miembro acreditado del FIP que puede crear contenidos personales)
  • Usuario (authenticated user: puede comentar y votar, pero no crear contenidos personales)
  • Visitante (anonymous user: puede consultar los contenidos públicos pero no participar)

Es preciso aclarar que los roles no son ni jerárquicos ni excluyentes. Por lo tanto, la misma persona puede tener asignados varios roles y distintos niveles de responsabilidad.

Este esquema inicial es una propuesta. Se irá modificando y ajustando según el uso, las necesidades y los criterios de la comunidad, tanto en la nomenclatura como en los privilegios asignados.

En principio, los únicos que pueden asignar roles son los administradores y los organizadores. Si algún miembro desea alguna asignación, deberá solicitárselo.

Más sobre los roles

Vamos a ampliar un poco este asunto de los roles en la página. Entre el visitante anónimo, que sólo puede leer las secciones públicas de la página, y el administrador, que dispone de control casi absoluto sobre la misma, se han creado un puñado de roles no excluyentes con diferentes grados de intervención y responsabilidad. El rol más básico es el de usuario acreditado, que se alcanza mediante el simple expediente de crear una cuenta. Este proceso implica una identificación única con un juego de cerradura-llave (nombre de usuario-contraseña) contra una cuenta de correo electrónico válida. Una misma persona puede crear varias cuentas en la página con tal de disponer de varias cuentas de correo distintas. Aún más, puede "ocultar" su identidad asegurando que es Bill Gates (por poner). Por eso, el rol de usuario acreditado permite interactuar con la página (publicar, valorar, etc.) sólo hasta cierto punto. Esto es razonable, porque permite a interesados y curiosos valorar los contenidos sin inmiscuirse demasiado ni desbaratar (o sabotear) la publicación (los hackers existen, sí). Pero ésta es la página de una asociación que pretende el beneficio de sus asociados. Sólo a partir del momento en que se adquiere el rol de socio es posible interactuar con razonable libertad, pemitiendo publicar contenidos, etc. La asignación de estos roles no se puede automatizar, porque no hay ninguna forma de garantizar la identidad real del titular de una cuenta. Por eso, la asignación de roles es manual y sólo pueden realizarla los roles de administrador y de organizador. Y sólo lo harán después de que se solicite y se confirme la identidad real que hay detrás de la cuenta. No sé si queda claro que todo esto responde a unos criterios de seguridad elementales en internet.

Bien, el caso es que cualquier socio del FIP debería solicitar, por lo menos, la asignación del rol de socio para beneficiarse de su estatus. Además, podría solicitar la asignación de otros roles en los que estuviera interesado. Existe incluso un rol, el de autor, que permite a los no socios aportar contenidos de interés para la comunidad.

Espero que quede bien claro que la creación de la cuenta es un requisito indispensable, pero no suficiente, para utilizar la página con aprovechamiento y que la aparente complejidad del proceso de acreditación no es una arbitrariedad burocrática, sino una exigencia de los mínimos criterios de seguridad aplicables.