
El psicodrama en Chile forma parte de los últimos 20 años del desarrollo de la psicoterapia en general y de los modelos sistémicos en particular, desde que se fundan los institutos formadores de terapeutas familiares a partir de 1980. Las técnicas psicodramáticas vienen a formar parte del paisaje formativo de los terapeutas en aquellas actividades vinculadas al trabajo sobre la persona del psicoterapeuta, manteniendo hasta la actualidad una deuda histórica con la figura de Jacob Levy Moreno respecto del evidente uso de prácticas psicodramáticas desarrolladas en aquellos contextos, e injustamente omitidas.
Hay antecedentes de trabajo psicodramático de gran relevancia en el Grupo de Medicina Psicosomática del Hospital Salvador de Santiago, alrededor de 1960, siendo el psiquiatra y músico Dr. Salvador Candiani quien lo dirigiera hasta su disolución en 1973, debido a la exoneración de muchos de sus miembros y exilio por razones políticas. La psicóloga y psicodramatista brasilera Sonia Nogueira-Paranagua de Santana desarrolla un interesante trabajo psicodramático con pacientes psicóticos en el Hospital Diurno del Hospital Psiquiatrico de Santiago, en 1980, y, a fines de esa década, la psicodramatista argentina Dra. Susana Resnik inicia el entrenamiento de un grupo de profesionales interesados, quienes llegan a fundar el Instituto Chileno de Psicodrama, que logra capacitar a muchos psicólogos y psiquiatras en el trabajo con grupos, familias y parejas. De la llamada primera generación de psicodramatistas chilenos destacan Sonia Jara, María Teresa Moreno, Angélica Leighton, Isabel Margarita Fontecilla, María Angélica Monreal, Ximena Plubbins, Pilar Goñi, Luis Tapia, Alerce Rivas, Lister Rossel y Pedro Torres, entre otros.
Posteriormente con la disolución del instituto antes mencionado en 1995, se produce un "silencio psicodramático" hasta el año 2000, en donde, gracias a la iniciativa de algunas universidades privadas y dos centros formadores que actualmente cuentan con programas acreditados por el Colegio de Psicólogos de Chile, le han dado un nuevo impulso al entrenamiento en técnicas psicodramáticas y a la formación de psicodramatistas. Entre los años 1995 y 2005 han concurrido al llamado formativo de nuestro país connotados maestros del psicodrama iberoamericano como Mario Buchbinder, Elina Matoso, Carlos Maria Menegazzo, Lilia Fornazzari, Sergio Perazzo, Eduardo Pavlovsky, Susana Evans, ErnestoFonseca-Fábregas, César Wenk, Moysés Aguiar, Raul Sintes, Liliana Fasano, Rosa Gremes, Teodoro Herranz, Carlos Fidel Calvente, Dalmiro Bustos, Elena Noceda, Hernan Kesselmann, Susana Kesselmann, Rasia Fiedler, Jaime Winkler, Maria Carmen Bello, Carolina Becerril, Maria Elena Garavelli, Gustavo Aruguete y José Fonseca, entre otros. Las dos instituciones que reabren el camino del psicodrama en nuestro país, están lideradas por Gloria Reyes, Directora del Centro de Estudios de Psicodrama de Chile y Pedro Torres, Director de la Escuela de Psicodrama y Dramaterapia de Santiago, esta última más vinculada al ambiente psicoterapéutico - teatral, a través del Departamento de Teatro de la Facultad de Artes de la Universidad de Chile. Ambas entidades ingresan, en representación de Chile, al Foro Iberoamericano de Psicodrama el 2005 y existe la propuesta de constituirse como escuelas federadas, ojalá en un futuro próximo. El interés progresivo por el psicodrama que muestran psicoterapeutas provenientes de otros modelos más consolidados en el medio nacional como el sistémico, psicoanalítico y cognitivo, y el creciente número de profesionales jóvenes con pocos años de experiencia, interesados en capacitarse en esta área, nos hace suponer que nuestro país se está abriendo paso a la cultura de los grupos, del trabajo comunitario y de las técnicas de acción.
Los cuerpos profesionales de diversas escuelas psicoterapéuticas nos hacen pensar que la integración en psicoterapia corresponde a un fin colectivo más que parcelar. Sin embargo, frente al psicodrama, debemos mirar esta propuesta con cautela. Muchos terapeutas de nuestro país, prefieren adscribir el psicodrama a modelos teóricos consolidados, ubicándolo en la categoría de "técnica auxiliar", lo cual nos deja con la enorme responsabilidad, a los escasos psicodramatistas chilenos, de iniciar investigaciones clínicas aplicadas para desarrollar ampliamente el psicodrama en los más diversos escenarios clínicos, terapéuticos, artísticos y pedagógicos de nuestro país.
Resumen:
El psicodrama en Chile se remonta a fines de la década de los 80, con la creación del Instituto Chileno de Psicodrama liderado por la psicodramatista argentina Dra. Susana Resnik.
Posteriormente todas las instituciones psicodramáticas derivan de aquella primera generación de psicodramatistas, quienes en la actualidad lideran los principales centros psicodramaticos del país.
Por su parte el Teatro Espontáneo nace con la mítica Compañía "Impromptu" de Teatro Espontáneo que tiene gran participación comunitaria entre los años 2001 y 2004, fecha en la cual se disuelve. Estuvo ligada en sus orígenes a EDRAS Chile y en la actualidad todas las compañías de teatro espontáneo chilenas, cerca de una decena, derivan de esa gran colectividad.
Nuestro psicodrama ha estado totalmente integrado a la dramaterapia, desde sus orígenes. Nuestra propuesta chilena de psicodrama pretende integrar todas estas disciplinas en un solo norte y sur: La participación amplia e inclusiva de todos quienes realizan prácticas grupales utilizando técnicas de acción, el teatro, el arte y la creatividad.
Torres P. y Marassi P.
Existen en la actualidad 4 grupos ligados a la actividad de psicodrama y teatro terapéutico en Chile. Dos de ellos son de teatro espontáneo: el grupo El Colectivo, dirigido por Rossanna Nitsche, y el grupo Transhumante de dirección rotativa. Luego está el Instituto de Psicodrama y Dramaterapia de Chile y el Centro de Estudios de Psicodrama de Chile. Han surgido, en el último año, otros grupos experimentales de teatro espontáneo.
El grupo El Colectivo, dirigido por Rosana Nitsche, quien ha sido formada por Dalmiro Bustos, Marilen Garavelli y Mario Bushbinder, lleva dos años de funcionamiento en su aplicación. Han participado en seminarios diversos y funciones teatrales. También realizan talleres con tercera edad, adolescentes y realizan un taller experimental y formativo semanal. Los jóvenes que ha convocado Rosanna son de un profundo compromiso social y un gran talento teatral y terapéutico.
Los jóvenes vanguardistas del grupo Transhumantes, muy talentosos y rupturistas, desde su modelo organizacional, llevan tres años de funcionamiento, no tienen director, se rotan, fluctúan, se abren caminos, derrochan creatividad. Los ha estado asesorando y formando en este último período el destacado psicodramatista brasileño Moisés Aguiar.
La Escuela de Psicodrama y Dramaterapia de Santiago, dirigida por el psiquiatra Pedro Torres, y asociada al Departamento de Teatro de la Facultad de Artes de la Universidad de Chile, imparte formación en diplomas de postgrado para las asignaturas de Teatro y Dramaterapia, contando con programas terapéuticos, formativos y comunitarios.
Finalmente, el Centro de Estudios de Psicodrama de Chile, que ha sido unos de los pioneros de la actividad actual psicodramática de Chile. Han formado alrededor de 10 grupos de postítulos y 4 diplomados en regiones situando el psicodrama en un espacio de validación en la Comisión Nacional de Acreditación de Psicólogos Clínicos de Chile que acredita psicoterapeutas. Sitúa el psicodrama en distintas cátedras, en las Escuelas de postgrados de las universidades tradicionales más prestigiosas de este país. Participa en el desarrollo del Trabajo de Grupo y Psicodrama en conjunto con el Ministerio de Salud y Educación, así como también en algunas empresas privadas, para talleres de autocuidado, realizando actividades comunitarias de alto compromiso social con los Centro de Menores, talleres de Mujeres, Centros Comunitarios de Salud Mental. También se han realizado alrededor de 50 tesis de investigación tanto de pre grado y postgrado, para postular al título de psicólogo y a la especialización de psicodramatistas. Estas tesis, han sido altamente calificadas por las comisiones académicas respectivas.
En el ámbito de las publicaciones han realizado publicaciones en revistas como "Actualidad Psicológica" y Revista J.L. Moreno, además de publicaciones en Universidades locales. Finalmente, desde el año 2000 a la fecha se han organizando seminarios internacionales, invitando a los más prestigiosos psicodramatístas de
Argentina,
Brasil,
México,
España y
Venezuela.
Antecedentes relacionados con la historia de la psiquiatría en Chile: durante las decadas de los 60 y 70, ésta fue desarrollando diversas tendencias ideológicas para la definición de salud mental, las que a su vez determinaban tratamientos diferentes para enfrentar las patologías. La primera está relacionada con una práctica más de asilos y de casa de orates, en donde los "locos" se mantenían al margen de la sociedad y su familia. Posteriormente, surge una práctica de hospital o instituto psiquiátrico en la que predomina un enfrentamiento médico y un abordaje farmacológico, para posteriormente desarrollarse una concepción de salud mental más comunitaria. El último período descrito, lo impulsa la corriente antipsiquiátrica, la que surge como respuesta a los conocimientos y prácticas hospitalarias establecidas hacia los enfermos mentales, cuestionando, además, la institucionalidad en torno a la misma. A partir de lo anterior, se diversifican tendencias y conocimientos para el enfrentamiento de los tratamientos hacia los "enfermos" y desde ahí el psicodrama toma lugar en algunos hospitales en Chile, durante la época señalada. Desde un movimiento más general, se plantean y denuncian las prácticas psiquiátricas en sus formas tradicionales hospitalarias como formas abusivas de ejercicio de poder, marginación y discriminación, lo que, en si mismo, lejos de sanar a los pacientes, los recluye en el aislamiento, acentuando su deterioro y disminuyendo sus posibilidades de recuperación.
Este movimiento ideológico - metodológico frente a la temática de la salud mental tuvo su expresión en Chile, siendo interrumpido por la dictadura militar, lo que hizo retornar a las prácticas asistenciales focalizadas en el síntoma, en los aspectos patológicos de los "enfermos mentales". En este contexto se validan prácticas convencionales como el electroshock, aislamientos y hospitalizaciones indefinidas. Sin embargo, con el transcurso del tiempo, se recuperan paulatinamente trabajos sustentados en lo comunitario que validan los mecanismos de participación, los recursos creativos de las personas y de los grupos, surgiendo el concepto de red.
"El concepto de red nace de la intersección de múltiples desarrollos teóricos e iniciativas prácticas en distintos lugares del mundo. Entre dichas iniciativas cabe destacar a la Escuela Sistémica, en especial los desarrollos de Elkaim y Sluzki, la Perspectiva Antipsiquiátrica, representada por Basaglia, Laing, Jones y Cooper; así como el Psicoanálisis en su vertiente Institucional, con Guattari, Deleuzey Loureau como principales expositores. Todos estos sistemas de pensamientos, aunque resultan divergentes en sus postulados teóricos, comparten una postura crítica a la mirada abstracta e individual de la enfermedad mental, proponiendo, por su parte, una relación indisoluble entre el individuo y su contexto social"
[1].
Podemos plantear el modelo psicodramático como congruente con las posturas anteriormente descritas y como una estrategia sensible a prácticas de redes comunitarias, tal como Jacob Levy Moreno lo planteó en varios de sus escritos, aunque los haya denominado de otra forma, el cual ha estado tomando fuerza en Chile.
Gloria Reyes
[1] Moraga Carola, Aportes del Psicodrama a la Rehabilitación Psicosocial: Usuarios del Hospital Diurno, tesis para optar al grado de Licenciado en Psicología, Universidad Diego Portales, Chile, 2004.